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Pobreza visual: condenados a vivir sin ver bien por no poder pagar unas gafas

Pobreza visual: condenados a vivir sin ver bien por no poder pagar unas gafas

ODS 10 | Reducción de las desigualdades ·

Sanidad planea incluir gafas y lentillas en la Seguridad Social. En la actualidad, tienen un coste elevado que parte de la población no puede asumir

Raquel C. Pico

Martes, 14 de mayo 2024, 09:46

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Ver bien no es exactamente algo barato, al menos si se necesita alguna corrección para lograrlo. Una estimación de hace un par de años de la OCU sitúa el coste medio de las gafas graduadas en España en los 306 euros. Aun así, un número importante de personas deben desembolsar cifras mucho más elevadas: para un 17% de los participantes en el estudio sus gafas se van por encima de los 500 euros. Las lentillas —y sus líquidos necesarios— salen de media a unos 28 euros al mes, 336 euros cada año. Para un 19% de las personas, suma la organización de consumidores, afrontar este gasto es «muy difícil o imposible».

Entre los planes de Sanidad está incluir entre las coberturas de la Seguridad Social la financiación de gafas y lentillas. La ministra, Mónica García, anunciaba intenciones hace ya unas semanas y ha confirmado hoy durante el 'I Foro de Salud Pública. Una Sanidad a futuro' que trabajan para empezar a hacerlo a partir de 2025. El departamento de García busca que «no sean un elemento disruptivo para las familias que no se lo pueden permitir». Como explica la ministra, su coste «hace que los más vulnerables y las personas que no tienen acceso vean mermadas sus capacidades de tener una mejor salud visual».

Es lo que se llama pobreza visual. El término engloba, como explica Salvador Alsina, presidente de la asociación Visión y Vida, aquellos casos en los que se necesitarían lentillas, gafas o «terapia visual» para poder ver bien, «pero la situación económica impide el acceso a una adecuada salud visual». Así, se va retrasando la compra o la renovación de gafas y lentillas. Esto tiene consecuencias que van más allá de lo inmediato.

Gafas por encima de las posibilidades

Aunque cuando se habla de pobreza o de brechas en el acceso a la salud esta no suele ser una de las primeras cuestiones en salir, lo cierto es que la pobreza visual afecta a la calidad de vida de muchas personas. Del 20,7% de la población que vive en España en riesgo de pobreza (partiendo de datos de 2020), Visión y Vida calcula que 6.126.847 personas sufren pobreza visual. Si se pone el foco en la infancia, sus estimaciones hablan de que le ocurre a una media del 8,59% de todos los menores españoles.

«La pobreza es desigual», indica Alsina, cuando se le pregunta por el reparto geográfico. Ceuta, Extremadura, Asturias, Andalucía, Melilla y Canarias son las comunidades autónomas que muestran una mayor tasa de pobreza visual infantil. Ceuta tiene una tasa de pobreza infantil del 64% y del 19,84% de pobreza visual entre sus menores, por ejemplo. Es del 33,17 y del 11,2% respectivamente en Extremadura y del 34,61 y del 10,73% en Asturias, las otras dos zonas que encabezan el ranking.

Sin recursos

6 millones españoles

Es la cifra de ciudadanos que sufren pobreza visual en nuestro país.

Como explican en su estudio 'Radiografía de la pobreza visual infantil en España', que presentaron en 2021, el contexto y el entorno impactan en la calidad de vida de la infancia. Lo hacen en términos generales en cuestiones vinculadas con la pobreza y las brechas, pero también lo hace en la vista.

Aunque ahora mismo se está pensando mucho más en salud visual, Alsina reconoce que han tenido que «pelear mucho para que se comprenda la pobreza visual y se entienda lo que implica». Ver mal supone una menor calidad de vida, pero también tiene efectos inmediatos y a largo plazo para quienes se enfrentan a este tipo de pobreza.

Para la población de más edad, aumenta el riesgo de caídas o de problemas que empujan a la dependencia. Para la infancia, puede llevar a un «un mal desarrollo educativo» que no solo impactará en su boletín de notas sino también en su futuro. Uno de cada tres casos de fracaso escolar se relaciona con problemas visuales y Alsina suma que hay diagnósticos de TDAH erróneos que son, en realidad, problemas de visión. Entre los adultos, las personas con peor visión tienen tres veces más accidentes de tráfico, señala.

«Más del 90% de información que recibimos es a través de nuestro sistema visual, por lo que cualquier error puede tener grandes consecuencias», apunta el experto. Los efectos a largo plazo son, por ello, «innumerables».

Efectos a corto y largo plazo

Como ocurre con otras tantas brechas, la pobreza visual no es un problema sin solución. Alsina habla de «educación, información y revisión» como un primer paso. «El 59% de las familias no revisa el estado de la visión de sus hijos porque estos no se han quejado de nada», apunta. «Si no hay revisión, nunca habrá solución», suma.

Su asociación está ahora mismo en medio de una campaña para potenciar la revisión de la vista entre la adolescencia, con exámenes visuales para jóvenes. Una de cada tres personas entre 12 y 18 años en España es ya miope, apuntan, un problema que puede ir a más si no se hace un seguimiento del estado de la vista.

Saber qué pasa importa, pero también hablar de dinero. Al fin y al cabo, el propio experto confirma que «cuando hay escasez económica se priorizan otros aspectos y no la visión». Poner soluciones que ayuden a afrontar el gasto puede paliar el problema.

Todavía no se sabe qué es lo que prevé hacer Sanidad de forma concreta, así que nadie entra a valorar de forma concreta esta anunciada inclusión de gafas y lentillas en la Seguridad Social. Alsina apunta, eso sí, que desde su asociación siempre han hablado de la necesidad de un Plan Nacional de Salud Visual, «una hoja de ruta que nos indique, desde el momento del nacimiento de una persona, todas las etapas en las que hay que revisar el estado de la visión».

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