Lara de Mesa. / Archivo

Banco Santander: «Para que nuestro balance sea verde, nuestros clientes tienen que ser verdes»

La entidad presidida por Ana Botín destina más de 70.000 millones de euros a financiación sostenible desde 2019

JOSÉ A. GONZÁLEZ Madrid

El pasado mes de julio, los bancos españoles consiguieron salvar el primer examen de riesgos climáticos realizado por el Banco Central Europeo (BCE). Los balances bancarios ya no sólo están expuestos a los peligros propios del sector, sino que también se ven afectados por los impactos del clima en las economías que, cada vez son más frecuentes. «No hay conversación de alto nivel donde no surja la sostenibilidad», responde Lara de Mesa, directora global de Banca Responsable del Banco Santander. El color verde ya es una línea más en los trabajos de las entidades, donde la firma presidida por Ana Botín se ha propuesto facilitar la movilización de 120.000 millones de euros de 2019 a 2025 y 220.000 entre 2019 y 2030 en financiación verde para ayudar a abordar el cambio climático. Sin embargo, aún «no se han aplicado todas las medidas para impulsar» la transición que «es necesaria acelerarla».

-¿Cómo afecta el cambio climático a una entidad financiera?

-Nos genera riesgos en balance. Tienes que valorar qué activos estás financiando, qué exposiciones estás financiando por el hecho del cambio climático, por los riesgos de transición y físicos que se derivan de él. Son riesgos que tienes que identificar, medir y gestionar como cualquier otro. Además, te incorpora un tema distinto, apasionante, pero muy innovador, que es la sostenibilidad en las conversaciones con tus clientes. No hay conversación de alto nivel donde la sostenibilidad no surja, entonces eso te genera retos de cómo entender y atender las necesidades de tus clientes. Luego como banco minorista tenemos que ser capaces de llevar soluciones a esas pymes, clientes particulares y generar una conciencia y educación.

- ¿Ha notado que esa preocupación o interés ha ido aumentando a lo largo de los años o todavía es muy residual?

-Aumenta. Los clientes te formulan preguntas y nosotros por normativa, como puede ser MiFID Verde, tenemos que hacer cuestiones a los clientes para identificar su interés en temas de sostenibilidad. No es masivo entre los clientes minoristas, existe cierta preocupación, pero todavía no hay una relación totalmente directa entre el grado de conciencia y el de actuación de las personas. Aún falta recorrido.

«Las finanzas sostenibles son algo tangible y real, porque el mercado lo está pidiendo»

- Entonces, el tema de las finanzas verdes, más que una realidad ¿es un concepto teórico?

- No, hay mucha finanza verde. Hay un porcentaje muy elevado de los bonos que se emiten al mercado todos los años que pueden tener carácter verde, social o sostenible. Muchos clientes corporativos quieren que su deuda esté vinculada a criterios ESG. Tenemos, por ejemplo, los sustainable link-bonds, que son préstamos vinculados a criterios sostenibles. Ahí, le prestas a un cliente corporativo dinero, como veníamos haciendo siempre, pero la diferencia es que el coste depende una serie de indicadores previamente acordados relacionados con la sostenibilidad. Las finanzas sostenibles son algo tangible y real, porque el mercado lo está pidiendo. Para que el balance de Santander sea verde necesitamos que nuestros clientes sean verdes.

-Antes de dar ese dinero, entiendo, hacen una investigación de cómo se va a usar, pero ¿luego seguís supervisando si ese dinero se emplea correctamente o se pierde la pista?

-No somos la policía del mundo, de la economía ni de nadie. Sí que nos ocupamos de esa gestión de riesgos y de entender a nuestros clientes. Por ejemplo, antes tú venías a pedirnos una hipoteca y nosotros podíamos concederla en función de tu capacidad de pago y del valor del inmueble. Ahora, además, se tiene en cuenta el certificado de eficiencia energética y en función de él pueden variar las condiciones financieras. Eso tiene una motivación, porque si tú vives en una vivienda más eficiente, seguramente el coste en el que tengas que incurrir para calentarla sea menor. Entonces tu capacidad de pago es mayor. Ahí hay un motivo, una vía que fomentar y a nosotros, además, nos ayuda a gestionar el riesgo. Eso mismo lo estamos haciendo con el resto de clientes, porque cuando concedemos una financiación preguntamos cuál es su uso. Eso nos ayuda a entender cómo de verde se va haciendo la economía.

-Y cómo de verde se va haciendo la economía. ¿Cuál es la fotografía que tienen?

-Todos queremos financiar lo verde, pero como todo en la vida, no es ni blanco ni negro. Está en transición. El mundo no cambia de un modelo productivo muy intensivo en emisiones a un modelo productivo con apenas emisiones como necesitamos ser. El cambio climático ha ocurrido, porque ha habido un fallo de mercado en el que una serie de costes no se han internalizado y hemos tomado decisiones sin tener en cuenta las implicaciones. Depende de que las políticas acompañen, porque una persona que vive en una vivienda que tiene un certificado energético E no es por capricho, seguramente es porque no tiene capacidad económica para vivir en una vivienda de otro tipo. Los bancos podemos ayudarles y podemos ayudar a reducir el coste financiero vinculado a la financiación de esa vivienda, pero no lo cambia todo. Así que necesitamos que haya políticas y herramientas que acompañen ese cambio.

«Ahora mismo con los objetivos de descarbonización que los países han publicado no llegamos a los 1,5ºC del Acuerdo de París»

- Pero ¿estamos más cerca del verde claro en esas finanzas o aún es oscuro?

- Todavía no estamos ahí. Ahora mismo con los objetivos de descarbonización que los países han publicado no llegamos a los 1,5ºC del Acuerdo de París y no se están cumpliendo porque no se están activando las suficientes medidas para que las cosas ocurran a su ritmo.

- Pero ustedes como sector sí que tienen un papel muy importante. Si cierran el grifo de la financiación a los sectores más contaminantes, ahí si que les pueden obligar a modificar su negocio.

- Tenemos influencia y tenemos un rol que jugar aquí, pero no podemos hacerlo nosotros solos. ¿Cómo se resuelve la crisis energética en Europa y damos una seguridad de suministro? No es algo que los bancos decidamos. Lo que sí que podemos hacer es ser consecuentes, gestionar cuáles son las emisiones que financiamos, definir políticas y actuar para que esas emisiones se reduzcan. Esto lo llevamos haciendo tiempo. Nosotros desde hace ya más de diez años tenemos políticas socio ambientales, de financiación que establecen líneas rojas, cosas que no estamos dispuestos a financiar. Hemos analizado nuestro balance, hemos identificado cuántas emisiones financiamos, qué exposición tenemos a sectores de altas emisiones y estamos fijando planes de transición. Lo estamos gestionando de forma activa.

-El pasado año, una investigación liderada por la ONG Urgewald revelaba que su entidad era una de las firmas que más prestaba dinero a la industria del carbón, contradice ese discurso, ¿no?

-Como todo, uno puede hacer lecturas muy diversas de los papeles, pero si lo ves bien, nosotros tenemos una exposición de 0,69% en nuestro balance, no tenemos una cartera relevante en combustibles fósiles. El Banco Santander, por lo que se conoce y se reconoce, es que llevamos más de 10 años siendo líderes mundiales en financiación de renovables, tenemos una posición de liderazgo que llevamos manteniendo mucho tiempo. ¿Qué estamos en la foto y que tenemos exposición a combustibles fósiles? Por supuesto, pero piensa que estamos en economías como Polonia, como México, como Argentina, donde hay clientes como EPF o Pemex que están ahí. Al final somos un banco masivo no de nicho que sólo se puede permitir financiar lo verde.

- ¿Cuál es el coste económico que tiene para un banco ser sostenible?

Hay costes directos, porque hay proyectos a los que dices no. Además, ahora mismo, moverte hacia lo verde supone hacer una inversión en conocimiento, en desarrollo de capacidades, de sistemas o en definir políticas. Pero lo vemos también como una oportunidad en poder acompañar a nuestros clientes en esa transición.

-¿La actual coyuntura económica pone en riesgo esta transición ecológica?

-Estamos en un momento complicado con tasas de inflación a doble dígito, subidas de tipos de interés y hay elementos de preocupación, claro que sí. En Europa, con el conflicto y el debate que tenemos sobre la crisis energética, la situación lo que hace es reforzar y recordar que no puedes seguir dependiendo de combustibles fósiles en tu mix energético. Lo que te viene a decir es que los planes que tenías no puedes más que acelerarlos. ¿Qué es lo que sí que ocurre? El invierno se acerca y, efectivamente, entremedias hay que gestionar la seguridad energética y unos precios asequibles. Tienes que asumir que en los próximos meses no vas a poder reducir los combustibles fósiles de tu mix y, además, van a aumentar, pero eso no tiene que desalentarnos porque esto es un camino muy largo y nos vamos a enfrentar a coyunturas muy distintas, hay que saber sortearlas y gestionarlas, pero eso no cambia ni el objetivo ni la dirección de avance en la que estamos todos y te refuerza las razones por las que es necesario seguir avanzando en esa línea.