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Altea
El pueblo más bonito para visitar en julio según el National Geographic está en Alicante

El pueblo más bonito para visitar en julio según el National Geographic está en Alicante

Su carácter mediterráneo y la herencia morisca que atesora han sido las causas fundamentales de su elección

Lunes, 1 de julio 2024, 12:00

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La revista National Geographic ha escogido como pueblo más bonito para visitar este mes de julio a uno ubicado en la provincia de Alicante. Se trata, ciertamente, de uno de los pueblos más bellos de la provincia. Casas blancas, suelos empedrados y cúpulas azules abrazadas por el mediterráneo más celeste. ¿Te suena?

Se trata de la llamada Cúpula del Mediterráneo, Altea. Cualquier alicantino conoce perfectamente este pequeño pueblo ubicado en la Marina Baja que acumula vestigios íberos, romanos y musulmanes.

¿Por qué es el pueblo del mes según National Geographic?

Altea ha sido escogido como pueblo más bonito para visitar en julio por diversos motivos que, aunque puedan sonar evidentes, pueden ser de utilidad para aquel que esté pensando en hacer una excursión a la localidad.

Para empezar, la revista destaca su carácter marinero y pone en valor la forma en que sus barrios han mantenido esa esencia compuesta por barcas, lonjas, cofradías, redes de pescar y símbolos del mar.

En el casco antiguo, Altea atesora a su vez el Fornet, la iglesia de Nuestra señora del Consuelo que se alza imponente con sus características cúpulas azules en la cima. La revista menciona también el popurrí de culturas presente tanto en la arquitectura como en la fisionomía de la localidad. Un popurrí que bebe del pasado íbero, musulmán y cristiano de la penísula ibérica.

Una gastronomía propia

National Geographic también valora la gastronomía alteana. Multitud de restaurantes recogen el carácter marinero de Altea. L'Airet, Casa Félix o Ca Mezquida son muestra de ello. Y otros como El Cranc, L'Olleta, Ca Jaume o el restaurante del Hotel San Miguel está igualmente a la altura. A esto se le suma «el aire bohemio» según la propia revista, que se impregna en la localidad gracias a su arte.

Y como no podía ser de otra manera, Altea también atesora una particularidad que es la guinda perfecta. Se trata del Templo del Arcángel Miguel, ubicado a poco más de tres kilómetros del núcleo urbano. Es una iglesia ortodoxa rusa. Fue con el final de la Guerra Fría cuando la costa alicantina empezó a llamar la atención entre la población rusa, pero este particular templo no sería construido hasta el año 2007.

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