Hossein Suri (derecha) en una imagen de archivo / T. Alicante

El presidente de la Federación de Boxeo de Irán deserta durante el Mundial de La Nucía y pide asilo político en España

Hossein Suri ha denunciado a través de sus redes sociales a los dirigentes del régimen de Alí Jamenei

Nicolás Van Looy
NICOLÁS VAN LOOY La Nucía

Dicen los viejos preceptos del olimpismo que la política y del deporte no deben mezclarse. Que los grandes eventos deportivos deben servir como escaparate de las mayores gestas humanas en cada disciplina. Esa afirmación es, claro está, una declaración de buenas intenciones que jamás se ha cumplido. Ejemplos los hay a montones y en todas las épocas.

Aquel sapo que se tuvo que tragar Adolf Hitler en los que debían ser los JJOO más arios de la historia viendo triunfar a Jesse Owens en las pruebas de los 100 y los 200 metros, el 4x100 y el salto de longitud en los Juegos de Berlín de 1936. El boicot americano a los de 1980 en Moscú y la respuesta soviética cuatro años más tarde en Los Ángeles. El atentado terrorista que marcó la cita olímpica de Múnich de 1972. La relevancia política y social que tuvo el Mundial de rugby de Sudáfrica de 1995. O las mil y una polémicas surgidas entre el régimen soviético y los países occidentales a cuenta de aquella batalla –incruenta en este caso– paralela a la Guerra Fría que se jugaba sobre los tableros de ajedrez. Esos son sólo unos pocos de los muchos ejemplos en los que el deporte y la política se han mezclado empozoñando la imagen del primero y aclarando los fines de la segunda.

El Mundial de fútbol que estos días se está disputando en Catar hasta el 18 de diciembre es sólo el último gran intento de engaño a una sociedad que, al menos por el momento, parece haber despertado de su acomodada indiferencia y comienza a no comprar cualquier cosa que los dirigentes del Comité Olímpico Internacional, la FIFA o cualquier otro organismo les quieren colar sin filtro.

El vergonzoso y vergonzante Mundial de Catar es, posiblemente, el evento deportivo más politizado de este siglo y, más allá de las mil y una polémicas que ha venido arrastrando su organización desde que se le concediera el evento allá en 2010, el último ejemplo se vivió este mismo lunes en el Khalifa International Stadium de Doha sólo unos minutos antes de que arrancara el Inglaterra-Irán en el que los primeros renunciaron a que su capitán portara un brazalete de apoyo a la comunidad Lgtbi y en el que los jugadores iraníes protagonizaron una histórica protesta contra el régimen de su país al no cantar el himno en señal de apoyo a los movimientos sociales que se están extendiendo en la república islámica de Alí Jamenei.

Mientras eso sucedía a ojos de todo el mundo, otro importante dirigente deportivo iraní, el Hossein Suri, presidente de su Federación de Boxeo, revolucionaba el mundial joven que estos días se está disputando en La Nucía anunciando, a través de sus redes sociales, su intención de no regresar a su patria y solicitar asilo político en España.

En un largo mensaje publicado a través de su perfil de Instagram, Suri se unió a las miles de voces que en su país y en el resto del mundo han centrado sus críticas en el estado persa tras la muerte de Mahsa Amini tras ser detenida por no portar correctamente colocado el velo y que ha prendido la mecha a una enorme cantidad de reivindicaciones sociales.

El máximo responsable del boxeo iraní afirma en ese mensaje que su decisión ha sido «muy difícil». En un lenguaje muy poético, en el que llega a explicar que «sentí como mi alma moría», abunda en que «me enfrenté a una elección muy difícil. Permanecer en silencio y llorar, es decir, estar con los opresores y disfrutar de los privilegios; o apoyar a la gente y pagar el precio por ello».

Imagen del post publicado por Suri en su perfil de Instagram / T.A.

Aprovechando su presencia como parte de la delegación iraní en el mundial de boxeo de La Nucía, Masha Amini optó por la segunda opción y «he decidido no volver a Irán para poder ser la voz de aquellos cuyas voces no son escuchadas por las autoridades. No puedo servir a mi país, gobernado por los que derraman sangre tan fácilmente».

El, seguramente, ya expresidente de la federación iraní cargó duramente contra los dirigentes de su país que, afirma, «no entienden la diferencia entre un traidor y un sirviente. A mí, pueden llamarme traidor, pero el traidor es aquel que gasta la riqueza de su país en la consecución de sus propios fines. El traidor es el que sitúa a la población de su país en la pobreza extrema a pesar de poseer riquezas inagotables. El traidor es aquel que eleva el número de crímenes. El traidor es aquel que mata y encarcela, pero luego dice que no ha sido él».

Hossein Suri ha iniciado ya los trámites para pedir asilo político en España, pero antes de ello, y a través de su mensaje en redes sociales, ha querido lanzar un último mensaje de optimismo a las gentes de su país: «la gente de Irán ha experimentado muchos buenos y malos momentos a lo largo de la Historia y ha superado grandes obstáculos. Pero siempre que han estado unidos, han conseguido grandes cosas. Hoy, la unión y la armonía es el secreto para nuestra victoria».