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Uno de los monumentos falleros de Dénia Tino Calvo
Las Fallas también hacen turismo en la provincia de Alicante

Las Fallas también hacen turismo en la provincia de Alicante

Dénia, Calp, Benidorm y Pego han hecho suya una de las tradiciones más emblemáticas de Valencia

Jueves, 16 de marzo 2023, 07:24

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Estupefacción e incredubilidad. Esas podrían ser, seguramente, las definiciones más suaves que de la reacción de miles de turistas se puede hacer cuando, desconocedores de la historia y el significado de las Fallas, se enteran que esos monumentos que aparecen en las calles de la noche a la mañana arderán pasto de las llamas para darle la bienvenida a la primavera.

Y aunque pueda sorprender, son muchos, muchísimos, los visitantes de algunos de los principales destinos de la Costa Blanca los que se encuentran, de repente, rodeados de ninots y petardos sin saber bien ni cómo ni por qué. Y, en el fondo, la cosa tiene su lógica. Las Fallas son una fiesta meramente valenciana que no ha terminado de calar en una provincia, Alicante, en la que el protagonismo se lo llevan las Hogueras de San Juan, pero en la que ciudades como Benidorm, Dénia , Calp o Pego sí han importado la fiesta valenciana más internacional.

Sobre todo en Dénia, donde hay 11 comisiones falleras con 76 años de historia, pues fue en 1947 cuando comenzó la fiesta oficialmente en la ciudad. Aunque, dos décadas antes, en 1927, un grupo de jóvenes del barrio de Les Roques, organizaron una fiesta para celebrar San José y un año después fueron los residentes en la calle Independencia, los que solicitaron permiso al Ayuntamiento para poder plantar una falla.

Casi 40 años de historia en Benidorm

Como tantas otras tradiciones que ya han entrado a formar parte de la vida asociativa de la capital turística de la Comunitat Valenciana, la celebración de las Fallas también es una costumbre importada en Benidorm. En concreto, fue a principios de los años 80, hace ya cuatro décadas, cuando un grupo de valencianos llegados a Benidorm atraídos por la prosperidad del turismo –como tantas gentes de todos los puntos de España y Europa–, decidieron hacerle un guiño a su cultura y a su casa con la celebración fallera.

Las Fallas de Benidorm tienen ya 40 años de historia T.A.
Imagen principal - Las Fallas de Benidorm tienen ya 40 años de historia
Imagen secundaria 1 - Las Fallas de Benidorm tienen ya 40 años de historia
Imagen secundaria 2 - Las Fallas de Benidorm tienen ya 40 años de historia

La falla Centro fue entonces la primera que se creó. Ella fue la pionera, pero poco después se unieron dos comisiones más, las del Rincón de Loix y El Centro. Todas ellas, con sus más y sus menos debido a las distintas crisis económicas que se han ido sucediendo desde entonces, han sobrevivido hasta nuestros días, algo de lo que no pueden presumir, por ejemplo, las Hogueras de San Juan, de las que sólo queda una.

En Benidorm, como en València, las fallas se organizan alrededor de una Junta Local Fallera, pero son las tres comisiones las que se encargan de realizar el amplio programa de actividades que, durante unos días, llena de arte, luz y, sobre todo, ruido y olor a pólvora algunas de las principales vías de la ciudad.

Así, durante varios días los castillos de fuegos artificiales, las 'mascletaes' y los propios monumentos falleros serán los grandes protagonistas en una ciudad en la que, como decía aquel dicho acuñado también a finales del pasado siglo con cierta malicia, 'se cae una peseta y se hace fiesta' en referencia, claro está, a las muchas celebraciones que se han venido importando por parte de aquellos que se establecieron en Benidorm procedentes de otros lugares.

Calp Vell, un lobo solitario

Muy similar es la situación en Calp, donde sólo existe el monumento que cada año planta la comisión Calp Vell, una tradición que también arrancó hace alrededor de cuatro décadas de la mano de aquellos valencianos que arribaron a los pies del Peñón d'Ifach atraídos por el pujante negocio turístico del cuarto final del pasado siglo.

Calp Vell mantiene una nutrida masa social que se esfuerza cada primavera en mantener vivo el espíritu de las fiestas josefinas en la que, quizás, sea la ciudad más alicantina de la Marina Alta, una cuestión nada baladí en lo relativo a las fallas cuando hablamos de una comarca que, según la opinión de no pocos, 'mira' mucho más a València que a Alicante en contraposición con sus vecinas al sur del Mascarat.

Calp Vell, de hecho, celebra este año un aniversario redondo ya que fue en 1983 la primera vez que el municipio vio plantar y arder un monumento fallero. Al igual que sus primas de València –y del resto de localidades en las que se mantiene esta tradición–, los artistas falleros que han elaborado los monumentos calpinos en estos 40 años han ido criticando, siempre con esa fina ironía de las fiestas josefinas, la actualidad política y social local, autonómica, nacional y, como toca en esto de los destinos turísticos, con guiños a lo internacional.

Dénia, la más valenciana

Pero si hay una ciudad fallera en la provincia de Alicante esa no puede ser otra que Dénia, que cuenta hasta con once comisiones y, por lo tanto, con la programación de actos más extensa de las tres, reuniendo a un colectivo de más de dos mil personas directamente vinculadas a la fiesta josefina.

Las fallas de Dénia no sólo son las más numerosas en lo que al número de monumentos se refiere, sino que también son las que más historia atesoran en la provincia. Su origen se remonta a 1927, por lo que están a punto de poder presumir de un siglo de vida. Fue entonces cuando un reducido grupo de jóvenes decidió celebrar la fiesta de San José en la calle Olivera, algo que sólo un año más tarde ya hicieron los vecinos de la calle Independencia.

Las fallas de Dénia son casi centenarias Tino Calvo
Imagen principal - Las fallas de Dénia son casi centenarias
Imagen secundaria 1 - Las fallas de Dénia son casi centenarias
Imagen secundaria 2 - Las fallas de Dénia son casi centenarias

En cualquier caso, aquellos inicios –como los de tantas otras cosas en España–, fueron efímeros. Llegaron la guerra civil y los difíciles años de la posguerra y no sería hasta 1947 cuando se produjo la primera plantà, que llegó, de nuevo, por iniciativa de los valencianos.

En este caso, todo sucedió gracias a que la falla de las calles Dénia, Sueca y Alcoy de la capital valenciana nombrara presidentes de honor a los alcaldes de las ciudades que daban nombre a esos viales. Ese contacto provocó que, en el ya mencionado año de 1947, la que entonces se conocía como plaza del Mercat Municipal, fuera la ubicación del primer monumento plantado –y quemado– del municipio.

Desde entonces, y con una larga interrupción que se prolongó desde 1961 hasta 1967, las fallas de Dénia han crecido y no han faltado a su cita anual con los vecinos de la ciudad y, desde que explotara la industria del turismo a finales del pasado siglo, con los muchos visitantes que huyen de la masificación de València para disfrutar de unas fiestas josefinas más tranquilas que las del Cap i Casal y, en cierta medida, más auténticas que las de sus vecinos del sur provincial.

En Pego, desde 1947

En cuanto a Pego, su gran tradición fallera se remonta a 1947, cuando ya se plantaron en la calle Sant Josep los primeros ninots. Cuatro años más tarde surgieron las primeras fallas en las calles Sant Josep y Regueró.​

Inicialmente, estos monumentos eran básicamente ninots y enseres recogidos entre la gente del barrio, que más tarde eran ofrecidos a Sant Josep. No fue hasta 1954 cuando nació la primera falla como tal, La Font.

En 1955 nació la del Natzarè y, curiosamente, de esta surgió una más, aunque ya en 1997, la Del Convent.

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