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Incendio en la Vall d'Ebo el pasado agosto VIRGINIA CARRASCO/Colpisa
Incendios en Alicante | El aumento de la temperatura del Mediterráneo provocará más incendios
Crisis climática

El aumento de temperatura del Mediterráneo provocará más incendios en el interior de la provincia

El catedrático de la UA, Jorge Olcina, alerta del incremento de fuertes tormentas eléctricas provocadas por el calentamiento del Mare Nostrum | Los expertos reivindican la agricultura como una herramienta para prevenir incendios

Adrián Mazón

Alicante

Jueves, 6 de octubre 2022

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Es cierto que el número de incendios en la provincia se ha multiplicado. Tan solo hay que echar la vista atrás hasta hace, exactamente, dos meses. El fuego devoró este verano gran parte de las montañas y una decena de municipios de la Vall d'Ebo, en la Marina Alta. Un destrozo que ha salido muy caro. No solo por el paisaje. También por las pérdidas materiales que han sufrido los habitantes de estos pueblos. Más de 12.150 hectáceras que, por el momento, se han echado a perder.

¿El origen del incendio? Un rayo que cayó durante una tormenta. Así, directo sobre una de las tantas masas forestales que inundan estos parajes. Lugares en los que la presencia agrícola es cada vez menor. Algo que no solo pasa en esta demarcación y que, lamentablemente, se está expandiendo a otros municipios y comarcas de Alicante.

Factores como la crisis climática a la que se enfrenta el planeta y, de manera más cercana, el Mediterráneo tampoco ayudan. Así lo ha advertido esta mañana el catedrático de Análisis Geográfico Regional en la UA, Jorge Olcina. «Estamos ante la mediterraneización del cambio climático», un fenómeno que se traduce en la generación de un mayor número de fuertes tormentas. Y, por ende, un incremento de las causas naturales, como los rayos, que provocan grandes incendios en la zona.

El profesor ha sido claro a la hora dar una solución: llevar a cabo una actuación en los bosques para eliminar la masa forestal. Esto, sumado a la recuperación de la agricultura de montaña, permitirá mejorar la dotación de los equipos de extinción de incendios en el interior de la provincia.

Aún así, las ayudas públicas también son importantes. Un reclamo al que se ha sumado el presidente de los jóvenes agricultores de Alicante, ASAJA, José Vicente Andreú. El uso agrícola «no es rentable, somos conscientes», ha manifestado. Sin embargo, «si quieremos que haga su papel de regulación del territorio, debe tener incentivos y ayudas públicas».

Un reclamo compartido entre expertos en la materia y profesionales de los territorios afectados de las comarcas del interior, que han lanzado a representantes políticos durante la jornada 'Incendios. Gestión forestal e impacto socio-económico en nuestro territorio', organizada por la Unión Empresarial de la Provincia de Alicante (UEPAL).

Representantes empresariales y políticos en la jornada organizada por UEPAL.
Representantes empresariales y políticos en la jornada organizada por UEPAL. T.a.

Un guante que ha recogido tanto Diputación de Alicante como la dirección general de Medio Natural y de Evaluación Ambiental de la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica. En este sentido, el diputado de Emergencias de la institución provincial, Javier Sendra, ha defendido que la agricultura es capaz de generar una malla agro-forestal para proteger los territorios de los incendios. Una herramienta necesaria para prevenirlos, ya que el mayor procentaje de suelo forestal de la provincia se sitúa en las comarcas de montaña. Con un 70% que ha ido en aumento desde las últimas tres décadas.

Desde la conselleria que dirige Mireia Mollà, se reivindica la importancia de cuidar la interfaz urbana-forestal. Y es que, en momentos de crecimiento de la masa forestal, gasolina pura para los incendios de montaña, por el abandono de los campos de uso agrícola, su director general de Medio Natural, Julio Ramón Gómez, ha defendido las líneas de trabajo que el área autonómica está desarrollando.

Una situación de auténtica emergencia para las zonas cada vez más despobladas que desde el ámbito político conocen, pero permiten que siga ocurriendo. Además de perder la oportunidad de generar más empleo y puestos de trabajo a través de la agricultura y otros ámbitos como el turismo rural. Una dejadez que desemboca en un éxodo a las grandes ciudades.

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