Las pintadas y restos de botellón rodean la torre Ferrer. / Jorge Leuzzi

Los vecinos de la playa de San Juan estallan contra el vandalismo

Ocho urbanizaciones de la zona denuncian que grupos de adolescentes se cuelan en sus propiedades para hacer botellón

Tere Compañy Martínez
TERE COMPAÑY MARTÍNEZ Alicante

Ruidos, restos de botellón y vandalismo. Esto es lo que tienen que aguantar cada fin de semana los vecinos de ocho urbanizaciones de la playa de San Juan que viven alrededor de la torre Ferrer.

Y es que, este monumento histórico se ha convertido en los últimos años en uno de los lugares a los que algunos jóvenes acuden el fin de semana a beber hasta altas horas de la noche, sin que las denuncias vecinales hayan conseguido evitarlo.

Pero este problema se ha extendido también a las urbanizaciones aledañas, a las que estos adolescentes se cuelan provocando ruidos, vandalismo, altercados y suciedad en estos espacios privados.

De hecho, estas comunidades de vecinos han presentado repetidas veces al Ayuntamiento de Alicante reclamaciones pidiéndoles acciones más contundentes que acaben con una situación que dura más de 3 años. También a través de la asociación vecinal La Condomina han presentado instancias por registro general. No han obtenido respuesta.

De momento, a parte de las repetidas denuncias de los vecinos cada fin de semana, la única solución que han encontrado los vecinos es la instalación de cámaras de videovigilancia y contratar seguridad privada que disuada a estas personas de entrar en la urbanización o incluso que permita desalojarlos en caso de ya estar dentro.

Sin embargo, esta opción supone empeorar la situación del resto de urbanizaciones, si no van a una pasan a otra. Además, supone un coste de hasta 50 euros por vivienda para garantizar la seguridad de sus hogares.

«Lo que queremos es que se acaben las molestias y dejen de colarese en las urbanizaciones», reclama un vecino indignado.

Restos de botellón en una de las urbanizaciones. / Todo Alicante

Al parecer el problema viene de largo, en un primer momento los jóvenes utilizaban el terreno alrededor de la Torre Ferrer, en un nivel más bajo que la calle, para juntarse a consumir alcohol y otras sustancias los fines de semana. Es más los alrededores de la torre muestrasn un estado de abandono lleno de suciedad y pintadas con obscenidades.

De utilizar este Bien de Interés Cultural (BIC) para hacer botellón el problema se ha expandido a las urbanizaciones de alrededor, en las que los jóvenes se cuelan, ya que de esa manera esquivan a la Policía Local, así evitan multas e incluso están menos a la intemperie.

Pero estas fiestas derivan en graves molestias, suciedad y restos de cristales en las urbanizaciones e incluso en enfrentamientos entre los jóvenes, los vecinos y el personal de seguridad contratado por las comunidades.

Las Torres de la Huerta, un patrimonio abandonado

La Torre Ferrer no es la única que se encuentra en un estado de dejadez y que sufre peligro por la proliferación de actos vandálicos a su alrededor.

El principal problema de esta torre es el uso que se da a sus alrededores y la poca puesta en valor de este vestigio de la lucha de los alicantinos contra las incursiones de los piratas berberiscos en el siglo XV y XVI.

Sin embargo, otras como la torre del Ciprés se encuentran en un avanzado estado de deterioro que hacen temer por su integridad.

Las comunidades también denuncian que se causan destrozos en el mobiliario de las comunidades, rotura de puertas y bicicletas, lanzamiento de piedras y botellas entre urbanizaciones, pintadas de graffitis en las fachadas o incluso robos en los portales.

Otro de los focos problemáticos para estos vecinos son los jardines de la avenida Historiador Vicente Ramos, donde se concentran grupos de jóvenes a beber en la calle.