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La actriz y escritora Elvira Mínguez en las escaleras del Mercado Central de Alicante. MIRIAM GIL ALBERT
«No estoy preparada para hacer un Clint Eastwood»
Elvira Mínguez | Actriz y escritora

«No estoy preparada para hacer un Clint Eastwood»

La autora de 'La sombra de la tierra' confiesa que la historia se trasladará a la pantalla | Con un Goya bajo el brazo y más de 25 años en la interpretación, esta «es la primera ficción que voy a dirigir»

Miriam Gil Albert y Adrián Mazón

Alicante

Viernes, 9 de junio 2023, 18:18

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Interpretar a Raquel en 'Tapas', una película de José Corbacho y Juan Cruz, le entregó el Goya a la Mejor Interpretación Femenina de Reparto. Este galardón, junto a numerosas nominaciones y reconocimientos, avalan la trayectoria de más de 25 años de Elvira Mínguez como actriz.

Este 2023, la vallisoletana ha traspasado los guiones con la publicación de 'La sombra de la tierra', su primera novela. Es su apasionante historia de odio la que, en los próximos meses, la llevará a situarse tras los focos y las cámaras para convertirse en directora de su proyecto audiovisual.

Será en esta nueva etapa, cuando Mínguez deje de lado la interpretación -al menos en el rodaje de su novela- para centrarse de lleno en los actores y actrices que encarnarán a los más de 36 personajes -»muy jodidos de hacer»- que aparecen entre las páginas de la obra.

Elvira Mínguez presenta su primera novela en Alicante. MIRIAM GIL ALBERT

«No estoy preparada para hacer un Clint Eastwood», reconoce a TodoAlicante horas antes de presentar su primera novela en las Veladas Literarias de Maestral, a las que acudirá durante la noche de este viernes.

En este encuentro, el público alicantino tendrá la oportunidad de conocer en profundidad a Elvira Mínguez, quien incidirá en el amplio calado que aguarda en 'La sombra de la tierra', una historia narrada en dos voces para «hacer partícipe al lector» a través de los pequeños detalles.

La escritora novel ha aprovechado su gran experiencia en el mundo de la interpretación para crear una historia de odio entre dos mujeres «que tienen características femeninas y masculinas» cuyas consecuencias afectan a las nuevas generaciones. Esta se desarrolla como si fuera «una novela visual» con «tintes de guion» debido a que «mi cabeza funciona en imágenes».

La actriz y escritora Elvira Mínguez en la plaza del 25 de mayo. MIRIAM GIL ALBERT

Eso sí, alejada de los juicios de valores entre sus personajes con el fin de «mostrar más que contar» para generar una alta «capacidad de reflexión» en el lector. «La novela narra las consecuencias de hechos ocurridos en el pasado, cuyas primeras víctimas son los hijos de estas mujeres».

Para enfrentarse a sus páginas, el lector «tiene que tener aguante y carácter», además de una «mentalidad lo suficientemente abierta para no hacer ese juicio hasta el final». «Se tiene que entender a los personajes» y para desgranar los entresijos de su novela, la actriz y escritora ha respondido a estas preguntas de TodoAlicante.

Zamora es la ubicación protagonista de su novela.

Fue una cuestión de documentación. Todo surge al encontrar una fotografía de mi bisabuela Atilana, que es el nombre de uno de los personajes. Me puse a investigar, ella era de Zamora. De ahí surge la zona, además de descubrir que en Villaveza del Agua se estaban haciendo las primeras vías del tren en 1986.

¿Por qué la diseñó en el siglo XIX cuando su temática se puede vivir en la actualidad?

Absolutamente, pero el año 1896 viene dado porque, conforme avanzaba la historia, la trama necesitaba una guerra para el varón. Me vino bien para integrar la Guerra de Cuba.

¿Es sano alimentarse del odio?

No, indudablemente no.

¿La sociedad debe dejar de lado sus rencillas con el pasado y mirar el presente para avanzar en el futuro?

Es necesario. Creo que se deben dejar a un lado las rencillas, pero hay que mirar al pasado siempre. Somos nuestra propia historia.

¿Existen los mismos problemas en los pueblos y en las ciudades?

A nivel de familias yo creo que sí. Forma parte de esa 'sombra de la tierra' que tenemos. Son cosas que están debajo de la alfombra, cosas que se resuelven dentro de casa. Un barrio se puede convertir en un pueblo y un pueblo en un infierno, y un hogar se puede convertir en un infierno igualmente.

¿Los conflictos se traspasan en el tiempo o las nuevas generaciones permiten limar asperezas?

Depende de qué conflictos y de la gestión que se haya hecho. En mi opinión, si ese conflicto no ha salido a la luz se enquista y pasará de generación en generación. La novela intenta plasmar de alguna manera que las consecuencias seguirán existiendo y transmitiendo. Y estas pueden perdurar.

¿Ha sido dificultosa la labor de documentación?

No. Ha sido una de las partes que más me ha encantado del proceso, sobre todo a la hora de preparar los personajes. Soy autodidacta, prácticamente en todo, y esa curiosidad me parece una oportunidad maravillosa para aprender.

¿Guarda algún tipo de vínculo personal con esta historia?

Todos los nombres de los personajes son de familiares. En la editorial les gusta decir que son recuerdos inventados. Mi tía de más de 80 años me contaba cosas pequeñitas de sus recuerdos que me permitían focalizar y atinar más. Eso era un arranque para buscar, el campo es enorme.

¿Cuál ha sido la parte más dura a la que se ha tenido que enfrentar usted como escritora a la hora de redactar las páginas y tramas?

Te diría que ninguna, lo he disfrutado mucho. Me he reído mucho a pesar de muchas escenas que van apareciendo. Toda la labor de revisión y reescritura me daba mucho miedo, de revisión, pero me pareció una gozada. Para mí ha sido un proceso alucinante.

¿Es más fácil para usted escribir una historia o interpretarla?

Interpretarla. Son cosas distintas que no tienen nada que ver. A la hora de interpretar, el personaje está hecho. La información que tenemos es pequeña, y está limitada al guion. Para mí es más fácil por la experiencia que tengo. No tiene nada que ver con esto, soy una actriz que ha escrito una novela.

Ya se alzó con un premio Goya. ¿Espera hacerlo pronto con el Planeta?

Con esta novela no, eso seguro (ríe). Esperemos. Siempre pienso que se puede llegar a todo. Para mí la premisa es esa, por lo menos intentarlo. En el intento se encuentran cosas maravillosas.

¿Su trabajo en la trilogía del Baztán le ha ayudado a inspirarse en esta novela?

Sí. Fue la primera vez que empecé a trabajar con el odio de forma técnica en interpretación. Hasta ese momento no había tenido un personaje que me permitiera hacerlo. Me pareció divertidísimo, muy estimulante y estoy convencida que mucho de esta novela viene de ahí, del personaje de Flora. Encontré un estímulo.

¿Podremos ver pronto 'La sombra de la tierra' en nuestras pantallas?

Sí, yo creo que sí. Estamos ahí. Hay novios, hay compromisos, todavía no podemos fecha ni novios porque no nos lo permiten. Pero, sí.

¿Le gustaría dirigirla y dar un paso más en su trayectoria?

Voy a dirigir, eso seguro.

¿E interpretar algún personaje?

He escrito los personajes que me hubiera gustado que me hubieran dado para interpretar. Son técnicamente muy complicados. En la novela son 36 personajes muy jodidos de hacer. Las actrices y actores necesitan que alguien les mire, les sujete y les haga sentirse protegidos. Si estuviera al otro lado al mismo tiempo no podría estar dándoles esa atención. Es la primera ficción que voy a dirigir. No estoy preparada para hacer un Clint Eastwood (ríe), aunque igual me permito hacer un personaje pequeñito, pero de momento no.

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