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Almacén donde Proyecto Lázaro clasifica la ropa que recogen T.A
La ruta de la ropa donada: así impide Alicante un uso fraudulento de la solidaridad

La ruta de la ropa donada: así impide Alicante un uso fraudulento de la solidaridad

Proyecto Lázaro gestiona la contrata municipal a través de 350 contenedores repartidos por la capital y una plantilla integrada por personas en riesgo de exclusión social | Las prendas son recicladas o reutilizadas a través del mercado de segunda mano | El control sobre la venta a granel evita que el género acabe en vertederos o naves abandonadas de África y Europa

Domingo, 10 de septiembre 2023, 07:21

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«La reutilización es la mejor manera de darle una vida extra a la ropa». De esta manera, Jaime Aznar, gerente de Proyecto Lázaro, define el propósito de su trabajo. La subcontrata del Ayuntamiento de Alicante para los próximos cuatro años, como destaca Aznar, vela por un tratamiento del textil sostenible, a la vez que trabaja en pro de la inserción social. No ocurre lo mismo con todas las empresas inmersas en esta actividad, por lo que las administraciones se muestran cada vez más cautas en este ámbito.

La mala fama, en determinados casos, proviene del hecho de que hay muchas firmas que «de puertas para fuera» alardean de buenas prácticas, pero ocultan el destino que se le da a todo este material. Uno de los puntos que más crítica suscita tiene que ver con la venta de ropa a empresas ubicadas en países en vías de desarrollo, en las que «las condiciones de los trabajadores son lamentables».

Por ello, Alicante se muestra cada vez más rigurosa para cumplir con el objetivo de que la recogida del textil aporte un beneficio real. En este sentido, Proyecto Lázaro ha presentado el nuevo programa sostenible, subvencionado por el Ayuntamiento: 350 contenedores con una tecnología de vanguardia se distribuirán en las calles de la capital alicantina con el fin de desempeñar una función favorable con el medio ambiente.

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Pero, ¿cómo trabajan?, ¿qué hacen con la ropa que recogen?, ¿qué porcentaje de ella va a las tiendas? ¿La que no sirve la reciclan o acaba en el vertedero? Para responder a estas cuestiones, la asociación Proyecto Lázaro abre sus puertas a TodoAlicante, en aras de la transparencia, con el fin de dar a conocer el engranaje económico, social y medioambiental de la empresa.

«La reutilización aporta mucho más que el reciclaje», asegura Aznar. Mediante el primer proceso se generan más puestos de trabajo, se contribuye de manera más limpia al medio ambiente y es beneficioso para la economía de las familias. El 17% de la ropa que recogen va destinada a la clasificación propia donde, más adelante, se dividirá: por un lado, textil para el reciclaje y, por el otro, ropa para reutilización en tiendas de segunda mano.

Trabajadores de Proyecto Lázaro en plena jornada laboral T.A
Imagen principal - Trabajadores de Proyecto Lázaro en plena jornada laboral
Imagen secundaria 1 - Trabajadores de Proyecto Lázaro en plena jornada laboral
Imagen secundaria 2 - Trabajadores de Proyecto Lázaro en plena jornada laboral

Dentro de la clasificación, Proyecto Lázaro trabaja sobre dos vías: el reciclaje y la reutilización. «De las tres R, el reciclaje es la menos útil, pero la más publicitada», lamenta Aznar. El problema es que, en materia de textil, la ropa puede contener muchos componentes para los que «la tecnología actual no está preparada», asegura el gerente. Además, mediante el reciclaje, Aznar critica que «se pierden todos los beneficios sociales, ambientales y económicos de la reutilización».

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En estas tres vertientes se sustenta Proyecto Lázaro para llevar a cabo su labor. En esencia son una empresa de inserción social con el certificado de gestor en residuos textiles. De ahí nace su actividad. Complementan la recogida de textil para su posterior clasificación y distribución junto con un sistema de talleres formativos y oferta de puestos de trabajo a personas en riesgo de exclusión social.

Cómo trabajan los residuos

El primer paso es sencillo: recogida de textil en los contenedores. Una vez la ropa llega a los almacenes cuentan con un equipo de trabajadores cuya función es clasificar todo el residuo. Primeramente, separan el textil de otros materiales (muchas veces llegan peluches que contienen pilas, medicamentos, gafas y otros enseres).

Aunque no es su cometido, con lo que no es textil trabajan una separación para su posterior distribución en ecoparques, ópticas o farmacias. En otras palabras, le dan una segunda vida incluso al residuo que, teóricamente, no es de su incumbencia.

En materia de enseres del textil, clasifican la ropa en tres categorías: A, B y C, de mayor a menor calidad. La ropa servible y reutilizable se distribuye entre las ocho tiendas de segunda mano con las que cuenta la empresa. Lo que queda fuera de la selección como el algodón o rumajes del hogar o calzado se lleva al centro de transferencia para su venta al por mayor.

Músculo económico de la empresa

La diferencia entre las empresas verdaderamente limpias y las que dicen serlo comienza en la venta de la ropa a granel. Aznar asegura que «hay un porcentaje muy elevado de empresas gestoras del textil que se dedican, exclusivamente, a empaquetar toda la ropa que recogen y venderla al peso al mejor postor». ¿Dónde acaba esa ropa? En naves abandonadas o vertederos ilegales en países de Europa y, principalmente, África.

¿A quién le venden la ropa? Emiratos Árabes Unidos y Marruecos son los principales mercados receptores de la ropa a granel. Las empresas del textil en España, por lo general, venden a mayoristas situados en el territorio nacional, quienes negocian para introducir la ropa en estos países.

Proyecto Lázaro se asegura unas buenas prácticas sobre la ropa que venden a granel. Desde la asociación se trabaja con una empresa que se encarga del seguimiento y tratamiento de su género a través de auditorías. De esta forma quieren evitar, a toda costa, contribuir en actividades fraudulentas en materia de economía sumergida o el vertido ilegal de residuos textiles.

Proyecto Lázaro vende la ropa que no destina a reciclaje ni reutilización a cuatro mayoristas. Todos ellos son empresas familiares que operan en España. recalca Aznar. Miembros de la empresa se desplazan al menos una vez por semana a los almacenes de sus clientes para garantizar el buen tratamiento de la ropa y supervisar cómo trabajan.

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