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María José Tarancón junto a sus Cruces de Mayo convertidas en broche. MIRIAM GIL ALBERT
Cruces de Mayo de bolsillo hechas en Alicante

Cruces de Mayo de bolsillo hechas en Alicante

María José Tarancón elabora de forma artesanal pequeños broches inspirados en estos elementos y las flores que engalanan las calles del barrio de Santa Cruz

Adrián Mazón

Alicante

Viernes, 3 de mayo 2024, 07:23

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El barrio de Santa Cruz amanece con sabor y olor a tradición. Ha sido en la madrugada de este viernes cuando las Cruces de Mayo han tomado las calles del distrito y lucen, con frescura y color, por los rincones de este trocito del monte Benacantil. Tras el pregón, los actos festeros arrancan y, con ello, resplandece la ilusión de sus vecinos.

Una de ellas es María José Tarancón. Residente en la calle San Rafael, en pleno corazón de Santa Cruz, es una apasionada de las Cruces de Mayo. Hasta el punto que ha tomado la herencia familiar, esa que le enseñaron sus padres, y fabrica sus propias cruces de bolsillo. Se trata de pequeñas reproducciones de estos elementos engalanadas con flores de resina y, también en algunos casos, bordadas. Un trabajo artesanal que produce a lo largo del año y saca a la calle en forma de broches durante los primeros días del mes de mayo.

«Siempre he hecho crucecitas y he ido modernizándolas», comenta a las puertas de su casa mientras muestra todas y cada una de sus creaciones. La idea parte de unas primeras cruces elaboradas a partir de lazos. «Una chica vino una vez con ellas, me encantaron». Sin embargo, aquella visitante abandonó el hábito y fue ahí cuando María José Tarancón arrancó con esta pequeña pasión basada en el trabajo que ha vivido durante décadas en casa.

María José Tarancón y su perrita Carmen junto a las Cruces de Mayo que elabora en forma de broche. MIRIAM GIL ALBERT
Imagen principal - María José Tarancón y su perrita Carmen junto a las Cruces de Mayo que elabora en forma de broche.
Imagen secundaria 1 - María José Tarancón y su perrita Carmen junto a las Cruces de Mayo que elabora en forma de broche.
Imagen secundaria 2 - María José Tarancón y su perrita Carmen junto a las Cruces de Mayo que elabora en forma de broche.

El proceso arranca con la elaboración de una pequeña cruz de madera a la que añade una «cenefa de encaje blanca» en la que coloca las flores. Las produce a escala y en diferentes tipos -rosas, margaritas o claveles en varios colores- y estilos, pues también las crea a partir de corazones. «Están pensadas para el Día de la Madre porque coincide con las fiestas».

En estas reproducciones también aprovecha para combinar tradiciones. «Este año he innovado y he puesto un lacito detrás», además de una medalla con la Santa Faz. A todas estas cruces añade un imperdible para que los vecinos y visitantes puedan lucirlas en su pecho durante los días de celebración. Igual que hace con otros broches que ha preparado para este año, en forma de romeros y gayatos en homenaje al Santo Lienzo, costaleros y costaleras -cada uno con la imagen de uno de los cuatro pasos de la Semana Santa de Santa Cruz-, damas de mantilla e, incluso, nazarenos con su característica vesta negra con sus cordones en rojo.

Broches de dama de mantilla, gayatos con la Santa Faz y costaleros de la Hermandad de Santa Cruz.
Broches de dama de mantilla, gayatos con la Santa Faz y costaleros de la Hermandad de Santa Cruz. MIRIAM GIL ALBERT

Es con estas últimas con las que quiere sorprender a sus vecinos y, también a los visitantes. Ya lo hizo durante el año pasado con las cruces de margaritas blancas. «Le regalé una al alcalde y cuando se la puso todo el mundo me pedía la misma», recuerda entre risas esta alicantina, que también deja su pedacito de historia del barrio en las camisas de los turistas que caminan por las calles de Santa Cruz.

Recuerdos que inundan las Cruces de Mayo

El afán por las Cruces de Mayo perdura en el corazón de María José Tarancón desde su niñez. Esta alicantina recuerda a sus padres, impulsores de estas fiestas, adornar la calle San Rafael ayudado por algunos de sus vecinos. «Ponían banderitas que hacían de forma manual y embellecían el barrio», además de colocar una portalada al inicio de las escaleras para dar la bienvenida a todo aquel que visitaba sus inmediaciones en busca de las Cruces.

«Siempre estábamos en la calle, sin dormir por la ilusión de que llegaban las fiestas», una sensación que todavía perdura. Sobre todo, durante la noche de montar las Cruces, horas y horas de hermandad entre vecinos para aguantar la tradición un año más. Su madre era una de las principales ideadoras, cuyo trabajo se vio recompensado con primeros premios que Tarancón luce mediante fotografías impresas en un cartón pluma colocado en la entrada de su casa.

María José Tarancón luce algunas de las Cruces de Mayo que elaboró su madre, con primeros premios.
María José Tarancón luce algunas de las Cruces de Mayo que elaboró su madre, con primeros premios. MIRIAM GIL ALBERT

De aquellos años, esta alicantina rememora las noches en las que su madre desgranaba las ideas mientras su padre daba forma a la infraestructura. Una de ellas, una barca sobre la que se alzaba la cruz. Él preparaba la estructura y forraba la cruz con las esponjas, mientras ella clavaba los claveles con ayuda de su hija y un par de vecinas. «Se dejaba la vida en ello».

Así es como María José Tarancón vive las fiestas de las Cruces de Mayo, desde dentro y con «las personas que las levantaron metidas en el corazón». Además de sus padres, también habla de otros vecinos que fueron clave en ellas, como Bota, Peporrín, Farina -quien fue presidente y también alcalde del barrio-, Pilar, Rafael o Colete, entre otros tantos como Amancio. Este hombre «nos cogía cuando éramos pequeños para pintar con cal los escalones, unos en blanco y otros en azul», se suma también a los recuerdos José Javier Mingallón, otro de los vecinos que desde pequeño ha vivido las fiestas.

Este alicantino también recuerda aquellas guirnaldas de luces que flotaban sobre las calles de Santa Cruz durante las fiestas. Sin embargo, se han perdido porque «te obligan a que (la decoración) sea un poquito más normal», lamenta, igual que también sucedió con la portalada «por medidas de seguridad». Eso sí, los juegos tradicionales se conservan en estas fiestas, aunque echan en falta la tradicional cucaña, «uno de los más antiguos» que colocaban en la plaza del Carmen. «Ahora no nos lo permiten por el refugio» y plantea colocar un anclaje provisional, al estilo de los pivotes, para recuperar este elemento.

Con estas propuestas, estos vecinos pretenden recuperar al cien por cien la totalidad de las fiestas de las Cruces de Mayo en Alicante. Muchas de las tradiciones «se pierden en los mayores, en los históricos», reconoce Tarancón, y son esta generación que las ha vivido desde sus primeros años quienes «seguimos su camino» para que cada año el barrio de Santa Cruz vuelva a florecer.

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