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Dos de los fundadores de la empresa, a falta de Pablo Sosa, Pilar Granado y Luis Chimeno, junto con los galardones conseguidos por la startup. Shootori
Oscillum, una historia ilicitana a lo 'Silicon Valley' y una etiqueta inteligente para acabar con el desperdicio de comida
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Oscillum, una historia ilicitana a lo 'Silicon Valley' y una etiqueta inteligente para acabar con el desperdicio de comida

La startup del Parque Científico de la Universidad Miguel Hernández ha creado un sistema para conocer al momento el estado de descomposición de carne y pescado | Los tres fundadores compartían piso cuando comenzaron su andadura

Domingo, 11 de febrero 2024, 07:14

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Richard es un joven programador informático que reside con sus amigos en el vivero de un hostal. Allí crean un algoritmo que revolucionará el mundo digital. Esta es la historia en torno a la que gira la popular serie de televisión 'Silicon Valley'. Una historia que no se diferencia en exceso, salvando las distancias, de la de Pablo, Pilar y Luis, tres estudiantes de bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández (UMH) que apostaron por luchar contra el desperdicio de alimentos.

Fue en 2019 cuando los tres antiguos alumnos de la institución ilicitana crearon Oscillum, aunque el proyecto se remonta dos años más. Una startup con la que han creado una etiqueta inteligente capaz de decir en tiempo real el grado de descomposición de carnes y pescados, para avisar así al consumidor de si se puede comer o no el producto.

Un revolucionario invento que se gestó desde la cocina del piso de estudiantes de los tres y que se perfeccionó en los laboratorios del Parque Científico de la UMH, sede de operaciones de la empresa. Desde allí Pablo Sosa, Luis Chimeno y Pilar Granado, los tres fundadores de Oscillum, junto con su equipo, siguen dando pasos para llevar la etiqueta a los supermercados.

Los tres fundadores de la startup. Oscillum

Con numerosos premios y reconocimientos ganados, lo cierto es que el camino no fue tan fácil. Pandemia de por medio, los fundadores de la startup tuvieron que superar distintos baches hasta llegar a donde están ahora. «Tan solo ocho meses después de crear la empresa llegó una pandemia», recuerda uno de los fundadores, Luis Chimeno, quien explica que durante ese tiempo «no pudimos hacer pruebas y se atrasaron las conversaciones que teníamos con empresas».

De izquierda a derecha: Pilar Granado y Luis Chimeno trabajando en el laboratorio, Luis Chimeno en el edificio del Parque Centífico de la UMH y material del laboratorio de Oscillum. Shootori
Imagen principal - De izquierda a derecha: Pilar Granado y Luis Chimeno trabajando en el laboratorio, Luis Chimeno en el edificio del Parque Centífico de la UMH y material del laboratorio de Oscillum.
Imagen secundaria 1 - De izquierda a derecha: Pilar Granado y Luis Chimeno trabajando en el laboratorio, Luis Chimeno en el edificio del Parque Centífico de la UMH y material del laboratorio de Oscillum.
Imagen secundaria 2 - De izquierda a derecha: Pilar Granado y Luis Chimeno trabajando en el laboratorio, Luis Chimeno en el edificio del Parque Centífico de la UMH y material del laboratorio de Oscillum.

A pesar de que el covid-19 fue «un punto crítico», los tres fundadores decidieron «seguir adelante», remarca el también director de Operaciones de Oscillum. Desde entonces han transcurrido ya tres años y la startup cuenta con una plantilla de diez personas, recién ampliada este 2024, y es el turno ahora de la fase más industrial, una fase «nueva y complicada», reconoce Chimeno, aunque se muestra más que entusiasmado por los próximos pasos que va a dar la empresa.

Una etiqueta inteligente

La idea de la etiqueta surge de una anécdota cotidiana, de las del día a día. Luis recuerda que uno de sus compañeros y fundadores de la startup, Pablo, conservaba un trozo de carne en la nevera que «no tenía muy buena pinta, pero era lo único que tenía y decidió comérselo, a pesar de que Pilar y yo le dijimos que no lo hiciese».

Trofeos conseguidos por Oscillum. Shootori

A pesar de las advertencias, Pablo se encontró perfectamente al día siguiente y eso despertó la curiosidad de los tres. «Nosotros pensamos, ¿cuánta gente lo hubiera tirado?, porque nosotros lo habríamos hecho», admite Chimeno, quien asegura que fue a raíz de ese episodio cuando «empezamos a investigar y nos dimos cuenta del malgasto de comida que se produce por esa falta de información«, explica el fundador.

Fue entonces cuando se empezó a fraguar la idea. «Comenzamos a explorar el mercado y solo encontramos una etiqueta que decía algunos datos, pero que no terminaba de solventar el problema», subraya el director de Operaciones de Oscillum, quien explica a este diario que «fue entonces cuando decidimos desarrollar algo que de una forma sencilla nos dijese si estaba bien o mal esa comida».

Luis Chimeno posa en el parque científico de la UMH. Shootori

Un nombre distinto

Alejados de los clásicos afijos 'bio' o 'tech', los tres fundadores quisieron imprimirle su toque personal a la empresa. Tras darles muchas vueltas surgió el peculiar nombre de 'Oscillum', con el que fue bautizada esta startup de biotecnología.

La realidad del nombre no es más que una anécdota. Chimeno cuenta que Oscillum significa columpio en latín. El porqué de esta palabra viene del bar donde solían ir los tres en Elche, llamado Columpio, por lo que adoptaron la idea y le dieron su toque mediante la antigua lengua de los romanos.

Tras varios años consiguieron tener listo un prototipo con el que fundaron Oscillum. La empresa se centra en una etiqueta, tan solo disponible en carne y pescados frescos en la actualidad, que indica el estado del producto. «La etiqueta detecta las moléculas que emite el producto y lo que genera el color es un sensor químico que reacciona», indica Chimeno.

Cambio de color de la etiqueta con un trozo de pollo. Oscillum

El biotecnólogo explica que «el cambio de color indica que hay mayor cantidad de estas moléculas, por lo que varía el patrón de colores, pasando de tonos amarillos a verdes oscuros, que indican que hay que comérselo ya antes de que llegue al azul», resalta el fundador de la empresa, quien asegura que de llegar a este último «hay que tirar esa comida por temas de seguridad».

«La etiqueta cambia de color en función de las moléculas»

Luis Chimeno

Director de operaciones de Oscillum

Por el momento tan solo está disponible para carnes y pescados, aunque la empresa ya trabaja en su aplicabilidad en frutas y verduras, especialmente de «origen tropical, como mangos o aguacates, ya que su malgasto implica un mayor gasto medioambiental», asegura Chimeno, quien adelanta que los próximos pasos de la empresa en un futuro se podrían dar en sectores como el de la cosmética o farmacia.

Inicio de una idea

El espíritu emprendedor surgió en tercero de carrera, cuando «nos dio la inquietud por probar uno de los programas de la UMH», recuerda Chimeno, quien afirma que el primero que tomaron fue el de «Innova Emprende». Allí fueron con una idea completamente distinta, la de una cream antiestrías.

De izquierda a derecha: Luis Chimeno durante la entrevista, el laboratorio compartido de la UMH y material del laboratorio de Oscillum. Shootori
Imagen principal - De izquierda a derecha: Luis Chimeno durante la entrevista, el laboratorio compartido de la UMH y material del laboratorio de Oscillum.
Imagen secundaria 1 - De izquierda a derecha: Luis Chimeno durante la entrevista, el laboratorio compartido de la UMH y material del laboratorio de Oscillum.
Imagen secundaria 2 - De izquierda a derecha: Luis Chimeno durante la entrevista, el laboratorio compartido de la UMH y material del laboratorio de Oscillum.

«Gracias a ese programa nos pasamos al del Maratón UMH, donde descubrimos que esta idea no era viable, por lo que saltamos a la siguiente de nuestra lista, una etiqueta inteligente», rememora el biotecnólogo. Luis asegura que una de las partes más complicadas del proceso fue «la falta de perfiles enfocados al negocio, ya que eramos tres técnicos, nos faltaba la formación más centrada en esa vertiente».

Superado dicho bache, los tres se especializaron en diferentes ramas para llevar a cabo Oscillum: «Pablo se centró en la parte de negocio, yo en la ejecutiva y Pilar se mantuvo en la de técnico como CTO», resalta Chimeno, quien también achaca parte de la culpa del éxito de la startup al apoyo del Parque Científico.

Laboratorio de Oscillum. Shootori

Pasos para comercializarlo

«La idea es vendérselo a las propias empresas productoras para que el consumidor lo tenga incorporado en la comida y venga con las instrucciones», explica el director de operaciones de Oscillum sobre la idea de comercialización del producto.

Esa sería la primera fase, aunque desde la empresa trabajan también con una visión a más largo plazo, centrada en «una línea más directa al consumidor, para que aquellas personas que vayan a carnicerías y pescaderías lo puedan comprar por separado», explica Chimeno sobre esta etiqueta que por el momento es de un solo uso.

«La parte principal ha sido tener de espacio el laboratorio compartido, ya que iniciamos el proyecto sin tener ese material de trabajo que el parque si que nos lo ofrece para hacer pruebas», asegura el experto, quien destaca también la parte de la comunicación como «una de las partes que más nos ha ayudado a crecer, ya que algunas empresas que nos contactan vienen a través de la prensa».

Oscillum se ha hecho un hueco gracias a su etiqueta inteligente, que ya pretenden expandirla a más sectores. La compañía va viento en popa y suma galardones en sus oficinas. Galardones que ensalzan un producto creado en Elche que reducirá el malgasto de comida, uno de los problemas más graves de la actualidad.

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