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Sociedad Cultural Deportiva Carolinas de Alicante | «El patio de mi casa es muy singular»

«El Patio de mi casa es muy singular»

La famosa pista del Carolinas, rodeada por un bloque de viviendas en Alicante, celebra su 54 cumpleaños esta semana

Sábado, 26 de noviembre 2022, 07:51

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«El patio de mi casa es muy particular». Cambien «casa» por «Carolinas» y la frase toma aun más sentido. En el corazón del barrio alicantino, blindado por varios bloques de edificios, se encuentra un recóndito campo de baloncesto. Puede que no sea el más nuevo, e incluso puede no ser el más bonito, pero si es el más singular.

En la calle Foguerer, una estrecha vía donde aparcar es un calvario, se halla un curioso portal. Una pesada persiana metálica de color azul se eleva y se deja entrever, que algo no cuadra. No es un local, tampoco el rellano de una vivienda. Un corto pasillo da pie a una explanada rodeada por edificios de cuatro alturas.

Rodeado por terrazas, el balón bota al ritmo de sonidos de televisores, las charlas de los vecinos que tienden la colada se funden con los gritos de los entrenadores y el olor al cocido que se cocina en el cuarto inunda el campo. Un campo que lleva desde 1968 en el barrio y que es el lugar donde se ejercitan los equipos de la Sociedad Cultural Deportiva (SCD) Carolinas.

El club, el más antiguo de Alicante, lleva desde 1949 en activo. Insignia del barrio, en 1961 comenzó la construcción de una de las pistas más curiosas que uno puede visitar, aunque no fue hasta el 68 cuando 'El Patio' albergó los primeros partidos. De hecho, la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), en su 80 cumpleaños, incluyó la pista alicantina como una de las más singulares del mundo.

Un cuento de más de 50 años

La historia de este particular campo comienza tiempo después de la creación de la cultural, que nació de la mano del baloncesto. Los chavales que practicaban este deporte se decidieron organizar y crear esta asociación en el barrio de Carolinas, así como el club en el 49. Tras más de una década entrenando en unas instalaciones que carecían de buenas condiciones, se hacía más necesario que nunca una pista donde poder jugar.

Surgió en el 60 la oportunidad de construir el famoso campo en un patio de viviendas, puesto que esa zona estaba en desuso por los propietarios y tenían un problema de basura. La cultural llegó a un acuerdo con los propietarios y 'El Patio' se blindó con un bloque más de edificios, convirtiéndose así en el hogar del SCD Carolinas.

Una simbiosis única entre vecinos y baloncesto difícil de observar en otro lado. Los propietarios cedieron la parcela a la cultural a cambio de que la cuidasen, y vaya si lo han hecho. 'El Patio' cumplió 54 años el pasado 24 de noviembre. Más de medio siglo de baloncesto ininterrumpido. A pesar de que los dueños originales de los pisos ya no están en los bloques, los nuevos vecinos se siguen asomando a contemplar este peculiar recinto, donde más de una centena de jugadores no solo practican este deporte.

La sociedad ha contribuido enormemente al barrio, construyendo 500 viviendas con cooperativas de los socios

Un recinto cuya importancia en el barrio va más también más allá del propio baloncesto. «Ese campito era el lugar de reunión de muchos chavales, tanto de los que jugaban como de los que iban a ver los partidos», explican desde la culturan, quienes remarcan la importancia de la pista como «punto de encuentro para la juventud en el barrio».

Y es que en lugar de estar en la calle, los chicos y chicas de Carolinas tenían un sitio donde poder practicar baloncesto. Allí no solo aprendían las artes del balón naranja, sino que además se formaban en valores como el esfuerzo, disciplina o respeto. Un campo que ha dado cobijo a muchos jóves del tercer barrio más pobre de Alicante. El baloncesto en Carolinas es mucho más que un deporte, es un motor social para la zona.

Lugar de culto baloncestístico

La belleza de 'El Patio' reside en su simpleza. Dos canastas, unas gradas y un par de bancos. No hay máquinas de tiro automáticas, tampoco hay salas de fisio ni varias pistas. El lugar lleva más de una década citando a los rivales del SCD Carolinas, y así seguirá siendo. En diciembre la cultural dará un lavado de cara al suelo y paredes de la pista, aunque aseguran que zonas como los vestuarios y las gradas, que se cambiaron por última vez en el 85, necesitan un arreglo, pero «no hay fondos suficientes para llevar a cabo una obra de esas dimensiones».

A pesar de llevar tantos años, todavía los equipos contrarios se asombran al cruzar el sinuoso pasillo que separa la calle del peculiar recinto. Un cambio de ecosistema que choca hasta a los más veteranos. «Siempre hay rivales que se sorprenden cuando entran por primera vez y sus entrenadores suelen hablarles de sus buenas experiencias aquí», explica Mateo Gayá, coordinador de canasta pequeña del Carolinas.

Mateo, al igual que todos los entrenadores del club, ha sido jugador. Casi 20 temporadas ha pasado en el primer equipo defendiendo el azul tan característico que portan los 'Carolos'. Casi todas esas temporadas ha sido capitán del senior y ha tenido la suerte de jugar con sus otros tres hermanos. «Siempre es un enorme gusto compartir aficiones con la gente de tu familia, esta pasión se convierte en una conexión y complicidad que no cambiaría por nada», afirma el mayor de los Gayá.

Escudo de Carolinas en 'El Patio' Shootori

La primera peña carola

Esta temporada, el SCD Carolinas cuenta con la primera peña de su historia. La «marea carola» ha sido creada por un joven grupo de aficionados, que buscan formar un lugar donde disfrutar del baloncesto que practica el primer equipo del club.

«La idea es que la gente se vaya afiliando para que en un futuro se puedan hacer eventos como, por ejemplo, previas de partidos en 'El Patio' u organizar desplazamientos», explica el presidente de la peña, Gonzalo Mataix.

Un club que es una familia. Se retiró el pasado año, dos décadas después, y, ahora, es su hermano pequeño, Santiago Gayá, el que capitanea al primer equipo, que juega en Liga EBA (cuarta división nacional) por tercera temporada consecutiva, todo un hito y la competición más alta alcanzada en la dilatada historia del club.

«Veo que el club se está adaptando bien a las nuevas generaciones sin perder la identidad que siempre nos ha caracterizado», explica el entrenador 'Carolo'. Una identidad que hace del Carolinas, un club humilde de barrio, una familia. «Hay mucha gene joven en los equipos senior que está trabajando dentro y fuera de la pista para que el club esté tan bien representado como siempre», asegura el responsble de minibasket.

Y es que a los partidos del primer equipo acuden jugadores de todas las categorías, desde los más pequeños a aquellos que pronto serán seniors. Una cita en la que el Carolinas compite contra equipos potentes del panorama nacional y cuyos jugadores cobran. Caso distinto es el del club. La economía 'carola' no permite que los integrantes del senior EBA se dediquen tan solo al baloncesto. «Muchos no pueden estar en todos los entrenamientos porque tienen trabajos que les impiden hacer el total de horas que fijamos semanalmente», explica Javier Ruiz, entrenador del 'Senior A'.

A pesar de que el primer equipo no juegue en el histórico campo del barrio, está claro que la pista sigue siendo santo y seña del club. «Tenemos que seguir cuidando y manteniendo 'El Patio' para que dure muchos años más y así seguir haciendo disfrutar a los chavales del barrio», resalta Mateo.

El senior preferente durante un partido de liga en 'El Patio'
El senior preferente durante un partido de liga en 'El Patio' Shootori

Un número de jóvenes, y no tan jóvenes, que ya asciende por encima de la centena. «Tenemos dos equipos en todas las categorías excepto en Junior», explica el también coordinador del club, Ruiz, quien afirma que el objetivo del club siempre es «seguir creciendo e incorporar nuevos jóvenes a la plantilla».

«El patio de mi casa es muy particular». Y esta afirmación se queda corta. Medio siglo de historia, y lo que le queda. «El campito» seguirá ahí, rodeado por cuatro edificios, con un suelo azul, color insignia de los carolos, y con el escudo gigante del SCD Carolinas plasmado en la pared. Un escudo que simboliza el esfuerzo y pasión de un club que da un lugar a los chavales de un barrio que necesita más que nunca lugares como este. No es muy particular, es como simplemente, 'El Patio'.

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