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Edward Norton, Madelyn Cline y Daniel Craig, en 'El misterio de Glass Onion'. / John Wilson

'El misterio de Glass Onion', un divertimento a leguas del original

Daniel Craig vuelve a meterse en la piel del detective Benoit Blanc en esta comedia deudora de los relatos de Agatha Christie, escrita y dirigida por Rian Johnson

IKER CORTÉS Madrid

En 2019, 'Puñales por la espalda', del siempre interesante Rian Johnson, supuso un soplo de aire fresco en una cartelera asolada por las cintas de superhéroes. La cosa tenía truco porque, lejos de reinventar algo, lo que hacía el responsable de 'Los últimos Jedi' era homenajear a clásicos de la literatura de intriga como Agatha Christie o Arthur Conan Doyle en un divertido thriller de intriga y misterio, lleno de sorprendentes giros, que trataba de dar con el asesino de un novelista poco después de su 85 cumpleaños. Protagonizada por un reparto coral, con actores de la talla de Christopher Plummer, Ana de Armas, Chris Evans Jamie Lee Curtis o Don Johnson, era el detective Benoit Blanc, encarnado por Daniel Craig, quien encabezaba una investigación en la que las piezas del rompecabezas iban poco a poco encajando.

Tras el éxito del primer largometraje, esta semana llega a la cartelera 'Puñales por la espalda: el misterio de Glass Onion', una nueva entrega protagonizada por el peculiar detective, al que vuelve a dar vida un Craig apartado ya para siempre del agente 007 al que ha estado vinculado des el año 2006. Será un estreno en salas limitado porque detrás de la producción está la todopoderosa Netflix y el filme de 139 minutos de duración desembarcará en la plataforma el próximo 23 de diciembre.

Con un reparto nuevamente coral, la cinta ambientada en mayo de 2020, en plena pandemia, da comienzo con la presentación de los nuevos personajes: Duke, un influencer musculoso, aferrado siempre a una pistola, al que da vida Dave Bautista; Claire, una mujer con una incipiente carrera en política encarnada por Kathryn Hahn; Birdie Jay, una diseñadora de moda excéntrica interpretada por Kate Hudson; Lionel (Leslie Odom Jr.), un inteligentísimo químico, y Andi, una empresaria tecnóloga cuyo papel asume Janelle Monáe. A todos ellos, su amigo Miles Bron (Edward Norton), una suerte de Elon Musk o Steve Jobs ficticios, ha enviado una misteriosa caja de madera. Tras resolver los acertijos que plantea, obtienen una invitación para pasar un fin de semana de lujo en la isla griega que el empresario posee. Allí, además de reencontrarse y pasar un buen rato, jugarán a un juego de rol en vivo en el que deberán descubrir quién ha asesinado a su anfitrión. Lo que nadie espera es que un hastiado Blanc, harto de estar encerrado en su casa por el virus, haya recibido también una invitación para participar en el juego.

Así comienza un 'whodunit' divertido, con algún que otro giro eficaz e inesperado, hacia la mitad de la función, pero bastante menos rocambolesco y atractivo que el original, con el que resulta inevitable medirlo. Sin duda, la figura de Blanc sigue siendo el gran reclamo de esta historia que parece haber sido escrita de forma algo más apresurada, a juzgar por las incongruencias que respira un guion no tan afinado y tan bien armado como en la anterior entrega. La comedia y la simpatía que desprende la película proviene, fundamentalmente, del personaje al que da vida Craig. Inteligente y perspicaz, su choque constante con una galería de personajes extravagantes y pijos -merece especial atención el Miles al que Norton interpreta de manera perfecta, sin caer en la caricatura- provoca no pocas carcajadas.

Vídeo.

El pretexto del misterio sirve, de paso, para hablar de asuntos como hasta dónde podemos llegar para cumplir nuestros deseos, las relaciones laborales, las jerarquías de poder, la fidelidad o la traición. En definitiva, un divertimento sencillo, a bastante distancia del primer 'Puñales por la espalda', pero que dada la escasa originalidad de lo que propone Hollywood sigue resultando sorprendentemente fresco. Canciones de David Bowie y John Lennon ponen el resto.