Ander Vitoria, que está tocado, busca pase entre dos rivales / SHOOTORI

Ángel Rodríguez se juega el puesto en el Hércules sin '9': Harper y Vitoria, KO

El técnico del Hércules deberá improvisar con un falso delantero tras las lesiones de sus dos únicas referencias ofensivas

Lucas V. Belmar
LUCAS V. BELMAR Alicante

El técnico del Hércules, Ángel Rodríguez, no recibe una buena noticia desde hace demasiadas semanas. O, dicho de otra manera, cada día que pasa se le multiplican los problemas mientras su crédito sigue bajando. De hecho, sólo le queda una bala, este domingo (12:00 horas) ante el Lleida, para remontar el vuelo y en la enfermería siguen creciendo los enanos.

Rodríguez se jugará el puesto sin ninguno de sus dos delanteros, aquejados de problemas físicos de distinta gravedad. El que peor pronóstico tiene es Jack Harper, que en las próximas horas se someterá a una resonancia magnética para determinar el alcance de la lesión de rodilla sufrida ante el Terrassa. La pierna de apoyo realizó un giro no natural en un remate y desde entonces la articulación está muy inflamada. En el mejor de los casos sufrirá un fuerte esguince y, en el peor, se teme que tenga afectado algún ligamento, lo que le obligaría a perderse la temporada. Harper ha marcado dos goles en Liga hasta el momento y ha sido de los pocos futbolistas que han dado la cara y respondido a las expectativas.

Ángel Rodríguez se la juega el domingo / SHOOTORI

Ander Vitoria tampoco llega a tiempo por unas molestias musculares que no revisten gravedad pero sí le impedirán jugar ante Lleida. El punta vasco no se ha estrenado esta temporada (sólo ha jugado dos partidos de titular) y en las últimas jornadas estaba a la sombra de Harper. Ahora se le abren las puertas del once, pero el físico no le acompaña.

Con este panorama, Rodríguez deberá improvisar una referencia ofensiva para este domingo y una de las alternativas es ubicar a Míchel Herrero como falso nueve, una posición en la que ha actuado en varias ocasiones durante su carrera.

Tampoco estará disponible ante el Lleida el extremo Nico Espinosa, que sigue con su tratamiento conservador para sanar esa cicatriz blanda en el bíceps femoral que le afecta al tendón y que le lleva por la calle de la amargura desde hace tres años. Las reiteradas roturas musculares le han obligado a parar y, en el mejor de los casos, no volverá hasta dentro de cuatro meses. En el peor, si al final tiene que pasar por el quirófano, dirá adiós a la temporada.