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Laura Boyer, en una imagen de archivo. ep
Laura Boyer describe a Isabel Preysler como una mujer fría y calculadora que la alejó de su padre

Laura Boyer describe a Isabel Preysler como una mujer fría y calculadora que la alejó de su padre

La hija del ministro socialista quiso contar su historia antes de fallecer el pasado 24 de febrero

Joaquina Dueñas

Miércoles, 1 de marzo 2023, 17:20

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Laura Boyer, la hija de Miguel Boyer y de Laura Arnedo, falleció el pasado 24 de febrero, pero antes, concedió una entrevista en la que quiso dejar claro cómo había sido su vida desde que Isabel Preysler llegó a la de su padre. «Es una persona hiperposesiva, alejó a mi padre. Es fría y calculadora», la describió para la revista Semana. Laura aclaró que siempre había querido hablar pero que sus circunstancias vitales se lo habían impedido: «No estaba en disposición porque mis hijos eran muy pequeños o tenía problemas con mi exmarido, lo de la herencia de mi madre… Había muchos frentes abiertos y no quería abrir más», explicó.

Poco antes de su fallecimiento, decidió que era el momento, con sus hijos ya adultos, y posiblemente, a sabiendas de su delicado estado de salud, no quiso marchase sin contar su versión de la historia. Una versión en la que retrata a una Isabel Preysler, cuanto menos, poco cariñosa. «He tenido relación con Isabel, pero con muchísima hipocresía. Ahora no tenemos relación», afirmó.

Laura conoció a Isabel Preysler años antes de que fuera la pareja de su padre, cuando estaba casada con el marqués de Griñón, el padre de Tamara Falcó, y los dos matrimonios, Boyer y Falcó, salían juntos a cenar. Luego llegó el romance entre el ministro y la reina de corazones y todo cambió: «Por primera vez escuché gritos en mi casa». «Yo era una niña que viajaba mucho por todo el mundo, sacaba muy buenas notas, hacía deporte, era muy disciplinada, centrada en mis estudios, superguay… Y todo eso se fue a la porra», recordó.

Cuando su padre se unió a Isabel, los encuentros paternofiliales fueron disminuyendo, aunque recuerda cómo después del ictus «estaba más humilde, más cariñoso». Cosa distinta es lo que sucedió con la socialité de quien dice que, durante la larga convalecencia del economista, «ella no lo cuidó nada, le puso un montón de gente para cuidarle, pero ella no le cuidó». «Mientras él vivió solo la tenía como enemiga», aseguró. Sin embargo, tras su muerte, ha confesado que llegó a odiarla.

Una tensión que también ha vivido con su hermana pequeña, Ana Boyer, que nació cuando Laura estaba embarazada de su segundo hijo. Su opinión sobre ella también la deja clara: «Nunca ha sido tan simpática como sus hermanos». Y es que, a tenor de sus palabras, sí que tuvo buen trato con los hijos mayores de Isabel Preysler, desde Enrique Iglesias hasta Tamara Falcó. De hecho, fue esta última quien la acompañó durante el entierro de su padre y estuvo cercana y cariñosa: «Qué susto se va a llevar el tío Miguel cuando se encuentre a Dios de frete», ha contado que le dijo la marquesa. «Esa cosa de quitar hierro al asunto siempre lo han hecho los hijos de Isabel, que han sido monísimos», evocó.

Con el tiempo y la distancia, la relación se fue enfriando, pero sus recuerdos con ellos eran cálidos, muy alejados de los que tenía con su hermanastra. «Al principio no la vi porque casi coincidió con el nacimiento de mi hijo Hugo», argumentó, aunque intentaba felicitarla por su cumpleaños y en las fiestas señaladas, pero creía que Isabel no había facilitado la relación entre ambas.

Eso sí, con lo que no hubo problemas fue con la herencia: «Un busto que pesaba más de lo que valía. Entre el gasto de llevármelo y los gastos médicos que me reclamaban, decidí ir a un notario y firmar la renuncia».

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