La producción de limón en Alicante cae en 57.000 toneladas con una de sus cosechas más bajas de los últimos años
La cosecha de cítricos en la provincia será 139.000 toneladas inferior a la media de las últimas cinco campañas y este 2025 se alcanzarán las 486.000, unas 87.000 menos que en la anterior
Los agricultores de cítricos se enfrentan a otro año difícil en la provincia de Alicante. Tras una última campaña algo positiva en términos de cosecha, aunque muy negativa en rentabilidad, la producción para este año ha caído estrepitosamente. Las abundantes lluvias en primavera y las elevadas temperaturas han propiciado que el aforo de los cítricos, en especial el limón, caiga respecto a anteriores años.
Se trata de uno de los cultivos más importantes de la provincia. Tan solo en la Vega Baja se cultivan más de 35.000 hectáreas, la mitad de ellas de limón. Una superficie que supone el 80% de la citrícola en Alicante y el 35% de todo el limón nacional, según detallan desde la Asociación de Jóvenes Agricultores (Asaja) Alicante.
La ingeniera agrónoma de Asaja Orihuela, Mar Grimalt, ha avanzado que el aforo ha registrado una importante caída, especialmente en los últimos cinco años, y que los agricultores se enfrentan «a la cosecha más corta de los últimos 16 años». En la provincia de Alicante se estima que se producirán un total de 486.409 toneladas, una caída del 15,2% respecto a la campaña 2024/2025 y 139.260 toneladas menos que la media de las últimas cinco campañas.
Tan solo el pomelo registra cifras positivas. En el otro lado de la balanza, el limón vuelve a vivir una campaña complicada. Tras un buen 2024 en cuanto a producción pero nefasto en rentabilidad, los agricultores han registrado una merma importante, debido principalmente a la caída de las variedades de verna, según datos de la conselleria de Agricultura.
La cosecha, con 205.813 toneladas totales, cae en más de 57.000 toneladas de un año para otro, casi un 22%. El caso más grave es el de la variedad verna, que pasa de 103.586 toneladas en 2024 a las pocas más de 68.000 de esta campaña, un estrepitoso -34%. También se hunde el limón fino, con un 14% de caída. Eso sí, la caída será menor a la esperada, ya que a mitad de año, tras una primavera lluviosa, las previsiones iniciales apuntaban a un desplome de 75.000 toneladas del limón.
La campaña, según indican desde Agricultura, ha resultado afectada por la meteorología en forma de «elevadas temperaturas, las abundantes lluvias en marzo y los diversos episodios de granizo a lo largo del año». A pesar de que la floración había sido «buena y abundante», llegó retrasada por las copiosas precipitaciones de marzo. A todo ello se le suman plagas como la araña roja, la araña asiática o el cotonet de Sudáfrica.
En el resto de cítricos, las mandarinas caen un 16,5% de un año para otro, anotándose 118.111 toneladas totales para la presente campaña, mientras que las naranjas dulces muestran una caída más pequeña, del 6%, con 149.546 toneladas totales.
Comercio y precio en el campo
En cuanto a las importaciones, Asaja alerta de un retroceso global del 16% respecto al 2024, «aunque los pequeños cítricos procedentes de Marruecos aumentan significativamente, alcanzando un 48% de la cuota de mercado». Las importaciones de limones de Sudáfrica han crecido, mientras que los turcos han desaparecido del mercado por las heladas.
En este sentido Asaja Alicante, durante la IV Jornada de Cítricos organizada por ellos y el Ayuntamiento de Orihuela el pasado viernes, hacen un llamamiento a que el sector «no admitan precios a la baja, ya que no existen razones que lo justifiquen; los precios deben fijarse en función del rendimiento por hectárea y de la calidad de la cosecha, no por el precio del kilo de la campaña anterior».
Desde la asociación agraria recuerdan la importancia de firmar «contratos de compraventa por escrito para evitar abusos, impagos y conflictos con los compradores». Respecto a Europa, la entidad agraria se mostró tajante: «es una incoherencia absoluta: nos obligan a producir con normas más estrictas mientras permiten la competencia desleal y la entrada de plagas exóticas a la vez que retiran continuamente materias activas dejando a los agricultores sin herramientas eficaces para defender sus cultivos».