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FUNDACIÓN MAPFRE

Del desarraigo a la ayuda colectiva: así es la primera Navidad de los refugiados ucranianos en España

Dolor, ira e incertidumbre son los tres sentimientos comunes a los más de 40.000 refugiados ucranianos que están siendo atendidos en nuestro país. Para ello, Fundación MAPFRE colabora estrechamente con ellos a través de ACCEM para lograr la ayuda humanitaria necesaria en los momentos que más lo necesitan

Laura Guillén

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La Navidad es un periodo muy señalado en el calendario. Una época de recogimiento, de emociones y de vivirlo intensamente con la familia. Pero cuando, por distintas circunstancias, estás lejos los sentimientos se amarran a flor de piel. Y más si se trata de un refugiado de una guerra como la de Ucrania. Cualquier persona que haya tenido que abandonar su tierra sabe que toda ayuda es poca.

Ante esta situación, Fundación MAPFRE, institución que trabaja para contribuir a la mejora de la calidad de vida de las personas que más lo necesitan y sus familias, ha puesto en marcha un año más una campaña de donación para mejorar el bienestar de las personas más vulnerables.

Esta campaña para recaudar fondos se realiza en colaboración con ACCEM, una ONG que gestiona el sistema estatal de acogida de personas refugiadas y migrantes desde hace más de 30 años en nuestro país. Así, por ejemplo, cuando un refugiado o solicitante de protección internacional recala en España, se encargan de ofrecerle una intervención integral y acompañarlos en su proceso de integración.

Trabajan con refugiados de todas las nacionalidades, aunque en el primer semestre de 2022 hicieron frente a una emergencia humanitaria nunca vista, la llegada de más de 40.000 personas provenientes de Ucrania. Para adaptarse a esta ola “tuvimos que gestionar en tiempo récord la apertura de nuevas plazas, nuevas viviendas y centros de acogida y un centro de recepción, atención y derivación, con la contratación de nuevos equipos”. Quien habla es Arturo Sánchez García, adjunto responsable territorial ACCEM Comunidad de Madrid. Nos indica que, como siempre que ocurre una emergencia humanitaria, España dio la cara de forma ejemplar y contaron con el apoyo de instituciones y donaciones particulares en lo que fue una gran ola de calor y solidaridad.

El objetivo principal es acompañar a las personas en su proceso de integración para que consigan las herramientas necesarias para alcanzar la mayor autonomía posible en nuestro país. Se consigue a través de diferentes servicios: viviendas de acogida en las diferentes provincias en las que tienen presencia, atención social, asesoramiento jurídico, aprendizaje del castellano para conseguir un empleo, orientación en la búsqueda del mismo, “y uno de los factores más importantes y decisivos”, indica Arturo, “apoyo psicológico especializado, dado que las personas refugiadas tienen unas peculiaridades propias”.

En el caso de las personas ucranianas, “llegaban con expectativas de estancias cortas, con intención de volver en breve y desgraciadamente las estancias se están alargando”. De hecho, esta va a ser su primera Navidad fuera de su país, de sus familias y de su hogar. 

El sentimiento de un refugiado en unas fechas tan señaladas

Los tres sentimientos comunes a todos los refugiados, también ucranianos, son bien conocidos por Sana Elimlahi El-Kati, responsable del Servicio de Intervención de ACCEM en la Comunidad de Madrid. “Se trata de dolor, ira e incertidumbre.” Dolor por dejar aparcado todo lo que han construido en una vida, ira por lo que les ha motivado a salir de su país y de lo que no se sienten responsables e incertidumbre por lo que se van a encontrar. “El sentimiento de desamparo y desarraigo es difícil de erradicar. Por mucho que las instituciones les apoyen, es empezar de cero”. Lo que más echan de menos son sus familias, un hogar, los olores de su comida, de sus calles y en las fechas señaladas como navidad, unirse, estar cerca. 

“El ejemplo lo tenemos en que muchos de ellos ya han verbalizado poder volver a Ucrania y quedarse, y otros que sean desplazados a provincias donde haya algún `conocido´”. Con solo una persona conocida cerca les es suficiente, gente allegada de cualquier grado, no es necesario que sean familia directa, esto da ejemplo de la sensación de soledad de un refugiado. “A veces solo conocemos de oído las situaciones que viven, pero nunca nos hemos visto en ellas y al estar a su lado empatizas y entiendes lo que pueden llegar a sentir”, confiesa Sana.

¿Cómo ayudarles? Se puede donar fácilmente en función de las posibilidades

Donar es un acto de contribución a la sociedad y es necesario para construir un mundo más justo e igualitario porque “todos somos humanos y necesitamos la ayuda de los que tenemos al lado. La fuerza la hace el conjunto y donar es contribuir a un bienestar social que repercute en todos”, dice María Tejada, responsable del Área de Campañas y Comunicación de la organización.

A lo largo de esta campaña se reciben contribuciones de forma planificada provenientes muchas de ellas de entidades, como por ejemplo Fundación MAPFRE, que ha donado tarjetas de bolsillo para que los refugiados pudieran ser independientes y construir su propio destino. «Fue una buena iniciativa porque se trataba de ayudar a recuperar una vida con autonomía y que las personas encontraran su lugar dentro del país”, dicen las personas que están en contacto directo con los refugiados.

Pero fuera de las donaciones planificadas existen las situaciones de emergencia repentinas, como el caso del éxodo del pueblo ucraniano de un día para otro, “en ese caso donar es fundamental porque si no, no se puede dar respuesta de manera inmediata”. Con Ucrania nuestro país se volcó: “Siempre se dice que en España somos muy solidarios y es verdad, pero la asignatura pendiente es dar continuidad, porque los conflictos no han acabado y esas personas siguen necesitando ayuda”.

Es necesario hacer entender a la sociedad que las ayudas deben ser canalizadas y dirigidas para que sean efectivas porque donar va más allá de sentir una gratificación a corto plazo, debemos colaborar para que esas ayudas sean realmente útiles, “hay que tener las cosas que necesitamos en el momento que son necesarias. La gente escucha que necesitan comida, pero cuando nos llega a veces ya esa necesidad ha sido cubierta. Donando podemos ofrecer lo que se necesita en cada momento”.

Identificarse con la causa es otro factor fundamental porque donar no es solo una cuestión de dinero, sino una contribución social más elevada relacionada con el ejemplo y la sensibilización general. “Le cuentas a tus amigos y familiares lo que haces y eso también es una contribución enorme porque abres la mente a personas hacia labores muy valiosas e importantes”. Donar no es caridad ni dar lo que te sobra, sino una manera íntima, personal y comprometida de contribuir al desarrollo social de nuestro país y del mundo.

CÓMO AYUDAR: SE PUEDE DONDAR DESDE 1 EURO

Una vez quitado el miedo a donar y sabiendo que el dinero será gestionado bajo el marco de seguridad y solvencia de la Fundación MAPFRE y ACCEM, la tecnología se convierte en nuestra aliada. Sin trámites, desplazamientos, ni complicaciones, desde 1 euro, de forma transparente y a través de este enlace, puedes ayudar a que la navidad de los refugiados ucranianos albergue más calor y abrigo. Con tu contribución se ayudará a que las familias ucranianas reciban una cesta solidaria por navidad. En este enlace podrás donar desde 1 euro.

También es posible aprovechar el Mercadillo Solidario que se celebrará el 2 y 3 de diciembre en Madrid, (C.C. Moda Shopping de Madrid), donde todo lo recaudado irá destinado a los refugiados. Más información.